PLATERO Y YO

1.5.17

Platero-y-yo-Juan-Ramón-Jiménez

Platero y yo. Opinión.
Quizá, intentar a estas alturas, escribir sobre un más que clásico Platero y yo pueda resultar arriesgado teniendo en cuenta que este pomposo burrito da pocas nociones de cómo ordenar tu casa, ni sabe si los Sinsajos regresan de África cada primavera o que las sombras que más le gustan son las del atardecer y la de la higuera en verano.

Platero y yo, igual que otros muchos clásicos, hace tiempo que pasó de estar en las estanterías más prestigiosas de las librerías a ejercer de simple relleno en las baldas de la casa de nuestros padres. Ahora es uno de esos libros olvidados, de ésos que con sólo ver el título... ¡venga, reconozcamoslo!... se nos atragantan las ganas de lectura... Que a nosotros lo que nos va es éso de los zombies, las pasiones, los reinos,...

Pues bien, con el Día del Libro reciente y a pocos días de estrenarse en Madrid la Feria del Libro se me ocurrió que podía aprovechar la ocasión para recomendaros uno. Pero tenía que ser un libro especial. Alguno que no sólo me hubiera gustado sino que me hubiera marcado. Y, sin darme tiempo a hacer un listado de mis "Top Ten", Platero y yo se cayó de la estantería de mis recuerdos.


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Aquel ejemplar de 1962 de tapas de tela blanca era uno de esos libros que compró mi padre de joven y que yo había visto durante toda mi vida en alguna balda de casa. Entonces, cuando yo me fijé en él, hacía tiempo que ya era uno más: compañero de otros muchos libros de relleno como las enciclopedias, los Crónica del siglo XX, los Caballo de Troya y otros best-sellers de ésa y otras épocas y las colecciones de clásicos.

Veintipocos tenía yo cuando decidí cogerlo de la estantería y no sé qué me llevó a él... La verdad es que nunca me habían "obligado" a leerlo... No sé, quizá simplemente me llamó la atención que unos de esos escritores antiguos hiciera protagonista a un burrito y además dijera de él que era pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos...


Platero-y-yo-capitulo-Platero


Comencé a leerlo sin saber muy bien qué esperaba... Pero pronto me di cuenta que era un libro distinto, muy distinto a lo que había leído hasta ahora y, sin duda, a todo lo que he leído después.

Aunque es de esas lecturas "rápidas" que puedes acabar en pocos días, no recomiendo leerlo del tirón... Yo no pude... Cada día leía unos cuantos de aquellos cortos capítulos y necesitaba parar y digerir tantas y tantas sensaciones que cada párrafo me provocaba.


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Algunos días incluso sólo lograba leer un par de capítulos porque aquellos párrafos me desarmaban por completo y rompía a llorar... y no de pena, sino de "belleza", porque con Platero y yo descubrí que alguien había escrito cosas que yo había vivido y sentido pero que desconocía que se podía llegar a expresar con palabras, y aquello me impresionó...

Platero y yo no debería ser uno de esos libros que dicen de obligada lectura, porque es un verdadero tesoro para el alma y esas cosas, para disfrutarlas de verdad, no hay que obligarlas. Sin duda te tienen que apetecer. En mi caso no sé si fue él el que vino a mi o fui yo la que fue a por él, pero su lectura llegó en el momento adecuado y se volvió inolvidable.


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La lectura de este libro me reconfortó y me removió tanto que parecía escrito para mi. Es un libro enternecedor que esconde en su sencillez los más profundos secretos del alma y donde el autor, con una mirada muy tierna y bondadosa nos habla de las gentes de su pueblo, de las vivencias, los animales... La naturaleza también es protagonista y nos la describe de tal manera que, como El Perfume, es uno de esos libros "que huele"... No, no es un libro ñoño, ni es literatura infantil aunque algunos, sin leerlo, tengan esa idea. Es belleza, sin más.

No sé si esta recomendación provocará ganas de leerlo a aquel que no lo haya hecho y posiblemente no todo el mundo perciba lo mismo que yo, que al final todo depende de la sensibilidad y los gustos de cada uno, pero sin duda mi consejo es que, cuando realmente tengáis ganas de leer algo realmente placentero, lo rescatéis de las baldas de los libros olvidados, porque sería una pena que os perdierais algo tan precioso.


Platero-y-yo-capitulo-El-vergel


Feliz semana ;)


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