EL HAYEDO DE MONTEJO

20.11.13




El pronóstico del tiempo no era bueno. Se auguraba un fin de semana de frío y lluvia. Pero no había nada, absolutamente nada, que pudiera detener nuestros planes.


EL HAYEDO DE MONTEJO.. AHORA O NUNCA


Todos los años por estas fechas una frase vacía de intención se repetía una y otra vez: "¡¡Tenemos que ir al Hayedo de Montejo!!"... Pero nada... Nos refugiábamos en lo fácil, en esas informaciones que hablaban de lo complicado que era acceder a este célebre Hayedo situado en la Sierra Norte de Madrid.

La mitad de las autorizaciones que se pueden conseguir por Internet hacía meses que estaban agotadas. Pero la otra mitad de pases son presenciales y se recogen el mismo día de la visita, éso sí, si es que llegas a tiempo. Así que no nos quedaba otra: había que madrugar.


20 de OCTUBRE

Botas de montaña, chubasquero provisional, barritas energéticas (que como yo digo: "cuando vas de senderismo nunca sabes cuándo te va a caer una nevada y te vas a quedar incomunicado")... Todo listo ¡¡Nos vamos!!

El trayecto fue invadido por un decaimiento no reconocido. No paraba de llover intensamente. ¿Habría sido una buena idea ir precisamente ese día?... Bueno sólo nos quedaba la esperanza de que la lluvia se suavizara y tratar de "disfrutar" de un verdadero día otoñal. 

Y así, como un premio a aquellos que han elegido el camino difícil y no han desistido hasta llegar al final, poquito a poco fue dejando de llover según nos íbamos acercando a MONTEJO DE LA SIERRA, que es el pueblo donde está el "Centro de Recursos e Información Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón", donde se recogen las autorizaciones.




Llegamos sobre las 8.15 h. y ya había un grupo de 6 ó 7 personas esperando. Como el Centro abre a las 9.30 h. mi madre y yo nos fuimos en busca de una cafetería mientras dejábamos aguardando en la cola al resto de componentes de nuestra expedición (novio, hermano y padre).

Aunque encontrar una cafetería abierta a esas horas en Montejo de la Sierra fue imposible, por el camino disfrutamos de la tranquilidad del pueblo, del intenso y fresco olor de las coníferas tras la lluvia únicamente relegado por el olor de la chimenea de alguna casa que empezaba a despertar; y de la "pelusa" de no poder estar al otro lado de esas ventanas tan hogareñas que ya emitían una tenue luz.




Todo cerrado, salvo la panadería NANI que está en la plaza de la Iglesia y de la que hablaré más adelante (no os lo perdáis). Y justo en frente de la panadería, como una bengala que sube al cielo, hay un árbol tan alto que si no roza la luna es de milagro y todo pelado. Sólo tiene una escueta copa que a esas horas estaba plagada de mirlos.

NOTA: Si te vas a tomar un café y dejas a alguien en la cola, no te cuesta nada sorprenderle/es con un trozo de bizcocho casero de la panadería ;)




Finalmente, de regreso, pudimos tomar ese ansiado café calentito en la cafetería del asador LA HONTANILLA (está cerquita del Centro de Recursos e Información) que debió de abrir sobre las 9 h.

Para alegría nuestra, a las 9.30h, cuando abrieron el Centro, ya se dejaban sentir algunos rayos de sol... Parecía que iba a hacer un muy buen día.




Hay varios turnos de visitas pudiéndose elegir el horario que más convenga. Nosotros optamos por entrar en la primera, la de las 10h. De nuevo había que coger el coche y desplazarse unos 7 km. hasta llegar al Hayedo. Por el camino puedes disfrutar de los distintos paisajes: dehesas, robledales, pinares... todo un espectáculo.





Una vez que llegas al punto de encuentro un guía te está esperando. Se aguarda un poquito hasta que el grupo está completo y, tras una breve presentación del Hayedo, se empieza a hacer la ruta.





Durante toda la senda vas caminando junto al río Jarama que curiosamente va dibujando, con un sutil cantarineo de agua, la frontera que nos une a Guadalajara.




La verdad es que la ruta se hace muy amena porque la guía, que era encantadora, nos contó un montón de cosas interesantes, de hecho en más de una ocasión nos dejó con la boca abierta, pero prefiero no desvelar nada por si tenéis la ocasión de ir a visitarlo. Esta excursión además me pareció muy recomendable para los niños pues en nuestro grupo iban unos cuantos y se lo pasaron genial con las explicaciones y con las cosas que vimos: varios tipos de setas; un gracioso sapo que nadaba a sus anchas por el río; los acebos repleto de bayas rojas; la zona donde estaban las antiguas carboneras y la graciosa explicación de los nidos de lagartijas; varios, muchos árboles centenarios de curiosas formas... En fin, un montón de cosas interesantísimas.


Haya centenaria

Boletus (arriba izda.) y otras setas... Se miran pero no se cortan.

Un arbusto muy protegido: el acebo

Cuidado donde pisas: Haya de 10 años

Haya centenaria

El sapo

Hayedo

Una de las hayas más fotografiada

Después de una hora y cuarto, la ruta llegó a su fin y regresamos al punto de encuentro. Por el camino la guía nos fue contando que en la zona hay otras muchas rutas de acceso libre e igual de bonitas. De hecho, si te quedas sin pase para entrar al Hayedo de Montejo, en el mismo Centro te ofrecen estas otras alternativas que nada tienen que envidiarle y así nunca harás el camino en balde.

Nosotros nos quedamos con las ganas de hacer alguna más, pero era el momento de que los que habían aguardado en la cola, mientras mi madre y yo nos tomábamos un café, disfrutaran de un merecido almuerzo.

Para los que queráis seguir disfrutando de la zona, justo enfrente del acceso al Hayedo, tenéis un espacio habilitado con mesas.




Una vez en el pueblo, sobre las 12 h., pudimos degustar unas migas de pastor en la terraza, de preciosas vistas, del mismo sitio donde por la mañana temprano nos tomamos el café.. ¡¡qué bien nos sentaron!!




Y después de reponer fuerzas, dimos una vuelta por Montejo de la Sierra. Y entonces fue cuando conocimos la auténtica realidad de la panadería y bollería NANI.

No podíamos irnos del pueblo sin conocer los dulces artesanales típicos de la zona, así que nos dirigimos a esa pequeña panadería que habíamos visto por la mañana cuyo cartel, después de engatusar a todo el que pasa por delante con sus delicias, te provoca con un "atrévete a subir y verás"... Y así hicimos.




Es una panadería muy pequeñita pero sus vitrinas y alacenas estaban repletas de bizcochos artesanales, palmeritas de hojaldre, magdalenas, empanadas caseras, bollos preñados.. En fin, todo el que entra cae presa de una especie de "síndrome de Stendhal gastronómico" y entonces te bloqueas... Escuchas que alguien te dice "¿qué le pongo?"... Y no sabes qué decir. Y como entramos todos, empezamos a disertar sobre qué comprábamos, qué íbamos a compartir y demás. Y en medio de semejante goloso estupor.

¡¡¡MANOS ARRIBAAAA!!!

Justo cuando tus ojos empiezan a hacer espirales de atolondramiento, una metralla de algo envuelto en servilletas de papel empiezan a caer sobre ti... ¡¡¡Manos arribaaaaaa!!!.

Cuando vuelves en ti te das cuenta que los dependientes te están lanzando algo y finalmente pillas alguno... Lo abres y... ¡¡sorpresa!!... Un "cojonudo": un pequeño y delicioso hojaldre bañado en miel.




Y entonces comienza el "acabóse"... Si no te das prisa en elegir lo que quieres o te toca esperar a que atiendan a otros, recibirás varias ráfagas de "cojonudos". Da igual lo que digas o que les avises de que a ti ya te han dado. Te gritan un "manos arriba" y te lanzan uno, dos, tres y así en un breve espacio de tiempo, y entre ráfaga y ráfaga te ofrecen trozos de bizcocho, "cojonudas" (que si quieres saber qué son tendrás que ir a descubrirlo), etc.

Algunos decidimos salir (huir) de la panadería a esperar. Pero ten cuidado.. si sales, ¡¡SALES!!.. No te pasees por delante de la puerta porque Ellos te ven, siiií... y entonces: "¡¡Eh, chico, chicooo, sí tú... manoooos arribaaaaa!!" Y te lanzan más.

Fue divertidísimo. Y después, y tratando de amortiguar el exceso de azúcar en sangre, nos dimos un paseo por el pueblo para disfrutar de sus rincones.


Horno suspendido

Esas cosas de pueblo que nunca me canso de ver

Los curiosos buzones que hay en muchas de las casas

Paisaje que te encuentras al final de una de las calles


Y después del agradable paseo, llegó el momento de marcharnos de este pequeño pueblo de la Sierra de Madrid donde tan buenos momentos habíamos pasado. No sin antes echar una última mirada con la clara intención de regresar para hacer alguna de las otras dos rutas que se pueden hacer en el Hayedo. Quizá en invierno, o en primavera, porque el Hayedo se puede visitar todo el año, y así disfrutar de sus cambios. Y como no, volveremos a almorzar esas ricas migas que no nos esperábamos y visitaremos esa curiosa panadería con la ilusión de un niño pequeño.

Y aunque no por mucho madrugar amanece más temprano sí que es cierto que a quien madruga Dios le ayuda.. Y como aún era pronto decidimos acabar nuestra excursión en un emblemático pueblo de Madrid que está a pocos kilómetros de Montejo de la Sierra.



BUITRAGO DE LOZOYA


Vista desde la muralla

A los pies de la Sierra de Guadarrama se encuentra Buitrago de Lozoya. Rodeado del cauce natural del río Lozoya, salvo por una parte, esta península se convirtió en tiempos de lucha entre musulmanes y cristianos en un punto estratégico de defensa gracias también a su muralla de influencia árabe, siendo así el único pueblo de la Comunidad de Madrid que la conserva íntegra.

En sus calles y edificios conviven distintos estilos arquitectónicos, como el gótico y el mudéjar, legado del cruce de culturas que habitaron el pueblo: musulmanes, judíos y cristianos.


Vista desde el puente
Iglesia de Santa María del Castillo (al fondo)
Vista desde otro punto de la muralla. Castillo al fondo.
Iglesia de Santa María del Castillo. Varios estilos: Gótico, Mudéjar y Neomudéjar


Después de una frugal comida y de rodear el pueblo paseando por la muralla, la visita llegó a su fin. Agotados pero colmados de ese regustillo de haber pasado un gran día decidimos regresar.

Ya en el coche, de camino a casa, pude degustar cada momento que habíamos pasado y me di cuenta de que habíamos venido con la intención de conocer el Hayedo de Montejo y nos volvíamos con un montón de anécdotas y de buenos momentos; de haber disfrutado de cada rincón de Montejo de la Sierra, de la gastronomía típica. Que habíamos conocido un precioso pueblo lleno de historia que no estaba en un primer momento en nuestro itinerario.. Con toda esa cantidad de pensamientos y en el recogimiento del coche, el cansancio hizo presa de mi y, sin darme cuenta, me quedé dormida...


DATOS DE INTERÉS (Actualizado a 20/sep/15)

- Dónde, cómo y cuándo se pueden conseguir los pases para acceder al Hayedo.. AQUÍ  y  AQUÍ
- Las diferentes sendas del Hayedo.. AQUÍ
- Cómo llegar al Hayedo desde Montejo de la Sierra.. AQUÍ
- Senderismo y otras actividades en la zona.. AQUÍ  y  AQUÍ
- El tiempo en Montejo de la Sierra.. AQUÍ
- Cómo llegar a Buitrago de Lozoya.. AQUÍ
- El tiempo en Buitrago de Lozoya.. AQUÍ


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